Comprender el agotamiento repentino

Uno de los problemas de salud asociados con el cáncer es la fatiga que ejerce sobre una persona. Los investigadores piensan que algunas personas son más susceptibles que otras, y quieren entender esta fatiga en un grado mucho mejor. Han acuñado un término para esto: “agotamiento repentino”.

La fatiga causada por el cáncer es mucho más intensa y crónica que el agotamiento no relacionado con el cáncer. Los investigadores quieren ver qué tipo de agotamiento repentino hay entre el 90% de los pacientes con cáncer que lo experimentan. El momento “repentino” se produjo debido a años de observación que muestran que los pacientes con cáncer informan fatiga inmediata que surge de manera poderosa e inesperada.

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El estudio se llevó a cabo en el medio oeste, involucrando a 114 pacientes (edades 31-67) sometidos a quimioterapia para el cáncer de mama. Casi la mitad (46%) informaron sobre este fenómeno de fatiga repentina, que muestra la frecuencia con que este agotamiento golpea a los pacientes con cáncer. La gran mayoría, el 81%, dijo que ocurre más de una vez al día y que, con mucho, el momento más común fue durante el día.

Los pacientes con cáncer ya han sido diagnosticados, por lo que deberíamos creer el 90% en este estudio que dijo que el agotamiento repentino era “severo” en intensidad. Increíblemente, puede durar hasta ocho horas. También puede presentarse con dolor, náuseas, dificultades para respirar, debilidad y mareos. Algunas personas no pueden hacer nada más que cerrar los ojos e irse a dormir.

Como puede esperar, esto puede ser una gran infracción de su calidad de vida.

La mayoría de los episodios duraron una hora o menos, pero algunos duraron hasta ocho horas. Algunos pacientes tuvieron que dormir; otros no. Muchos reportaron síntomas concurrentes que incluyen debilidad, mareos, dolor, sudoración, náuseas y dificultad para respirar. La intensidad de este problema significa, según los investigadores, que se trata de un síndrome en sí mismo. No debería arrojarse a un lado como la fatiga relacionada con el cáncer.

El siguiente paso es ver qué tipos de experiencias experimenta un paciente de cáncer que conducen a síntomas de agotamiento repentino. Lo más interesante sería descubrir por qué algunas personas no experimentan agotamiento repentino, cuando parece tan extendido. ¿Qué hay en ellos que los está protegiendo? ¿Podría ser esto también una parte clave de la lucha contra el cáncer en sí?

Por ahora, los pacientes con cáncer por lo menos pueden entender que esto podría ser una realidad y prepararse. Necesitamos manejar este agotamiento repentino, que puede paralizar la capacidad de funcionar en la vida cotidiana.

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