La encuesta muestra que los estadounidenses quieren concentrarse más en la salud mental, no en el control de armas

Cada vez que ocurre un tiroteo masivo en una escuela o en un establecimiento público, se abren discusiones francas sobre el control de armas y la violencia. Según un nuevo Washington Post -ABC News encuesta publicada ayer, el 63% de los estadounidenses encuestados (82% de los republicanos, 65% de los independientes, y 46% de los demócratas) creen que los tiroteos en masa reflejan los problemas subyacentes que tratan a las personas con problemas de salud mental en lugar de leyes deficientes de control de armas. La encuesta fue realizada por teléfono del 15 al 18 de octubre entre una muestra nacional aleatoria de poco más de 1,000 adultos.

La semana pasada, The Washington Post informó que la demanda de servicios de salud mental está creciendo en todo el país. Aproximadamente 43 millones de adultos estadounidenses tuvieron un trastorno de salud mental diagnosticable el año pasado, pero más de la mitad de todos los condados de los EE. UU. No cuentan con profesionales de salud mental. Thomas Insel, director del Instituto Nacional de Salud Mental, sugiere que estos condados “no tienen ningún tipo de acceso” a la atención y el tratamiento necesarios para que los pacientes de salud mental mejoren.

Muchos estadounidenses se volvieron elegibles para la cobertura de salud mental bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible de 2010, pero encontrar profesionales para brindar esta atención es un problema.

Mental Health America (MHA), líder en apoyo de salud mental, sugiere que se debe hacer más para ayudar a que todos los estadounidenses vivan vidas mentalmente más saludables. Han lanzado la iniciativa Before Stage 4 (B4Stage4), que se basa en la base de la intervención temprana. La campaña insta a las personas a abordar problemas de salud mental cuando comienzan a manifestarse los primeros signos de enfermedad mental, como fatiga inexplicable, sentimientos de ansiedad o escuchar voces.

Mental Health America estima que cuando estos signos de advertencia temprana no se reconocen, puede durar hasta 10 años antes de que se dé un diagnóstico preciso y comience el tratamiento adecuado. Durante este período de tiempo, la condición de la persona puede empeorar, prolongando el período de recuperación y aumentando el riesgo de daño autoinfligido o daño a otros.

 

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