Un aumento de la duda normal

Cuando piensas en el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), puedes imaginarte al famoso Howard Hughes, que en algún momento fue el hombre más rico del mundo. Su pasión por las mujeres, aviones y películas lo hizo famoso, pero esta enfermedad mental causó su decadencia.

Hughes se vio afectado por TOC, un serio problema psicológico que afecta a entre 2.2 y 3.3 millones de estadounidenses cada año. Esto significa que de cada 40 personas que pase en la calle, una de ellas probablemente padezca TOC.

Las personas que sufren de esta enfermedad a menudo parecen vivir vidas normales. Sin embargo, las obsesiones pueden llevarlos a un estado malsano. El problema más común con el que tienen que lidiar las personas con TOC es una sensación constante de inmundicia. Esto puede hacer que una persona se lave las manos cinco veces seguidas o que limpie su casa durante ocho horas todos los días.

Esta necesidad de estar limpio puede hacer que su piel se vuelva cruda y sangrienta, pero no pueden detenerse. También pueden repetir la misma acción una y otra vez (como revisar una puerta cerrada) porque temen constantemente que se hayan olvidado de verificarlo. También pueden repetir palabras o frases, o guardar artículos viejos inútiles porque temen que los necesitarán más tarde.

Lo que es tan interesante acerca de este trastorno es que es solo un aumento de un problema que la mayoría de nosotros enfrentamos todos los días: dudas. Tomemos como ejemplo la limpieza anual de primavera. Es posible que esté limpiando su casa mientras encuentra artículos viejos para tirar. Inevitablemente, habrá una serie de elementos que mirará, pensando: “Nunca uso esto. Debería tirarlo, pero ¿y si lo necesito más tarde? “

Por lo general, las personas lo soportan y arrojan el objeto, pero a veces podemos aferrarnos a algunos artículos que estamos muy dudosos de abandonar. . Bueno, las personas con TOC llevan esto al extremo. Sus mentes están llenas de estos pensamientos irracionales de guardar cosas viejas, incluso periódicos, y es posible que no puedan desprenderse de nada.

A diferencia de las personas con otros trastornos mentales, quienes padecen TOC saben que son ilógicos o irracionales. De todos modos, no pueden controlar lo que hacen. Esto significa que si conoces a alguien con TOC, lo peor que puedes hacer es decirles algo que ya saben, que sus pensamientos son irracionales.

Además, evite jugar trucos o juegos a las personas con esta enfermedad y no intente utilizar la ira, las amenazas, la culpa o la vergüenza para que cambien. Lo único que debe hacer es sugerirles que obtengan ayuda cognitiva y médica. Con un poco de suerte, su aceptación y apoyo ayudarán a esa persona a recuperar el control de su vida nuevamente, incluso si la enfermedad nunca desaparece del todo. Después de todo, ninguno de nosotros es realmente perfecto.

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