Un rayo de esperanza para las víctimas crónicas del dolor

El dolor crónico afecta a millones de estadounidenses cada año. El dolor crónico dura días, semanas, meses y años. Puede ser causado por afecciones como artritis, lesiones musculares o trastornos intestinales.

Todo el mundo sabe cómo se siente el dolor: todos experimentamos dolor físico en algún momento de nuestras vidas. Si te rompes la espinilla en la esquina de algo duro, el dolor es agudo y temporal. A medida que la lesión sana, el dolor retrocede. Pero cuando el dolor se vuelve crónico, puede asumir un papel completamente diferente en el cuerpo. De hecho, puede comenzar a descomponerse y alterar otros sistemas.

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Según un estudio recientemente realizado en la Universidad de Northwestern en Chicago, el dolor crónico puede afectar la función cerebral. Esto significa que si sufres dolor crónico, puedes experimentar problemas para dormir, depresión, ansiedad y dificultad para pensar con claridad. Y no es todo en tu cabeza. El dolor crónico puede literalmente hacer que una parte del cerebro sea hiperactiva y desgastar las neuronas.

Un equipo de investigación analizó la actividad cerebral en pacientes con dolor lumbar crónico utilizando una resonancia magnética. Compararon estas lecturas con un grupo control de personas sin síntomas de dolor.

Los investigadores encontraron que en aquellos sin dolor, las regiones cerebrales mostraban un estado de equilibrio. En otras palabras, cuando una región estaba activa, las otras regiones tendían a calmarse.

Esto estaba en contraste con aquellos que experimentan dolor crónico. El equipo de investigación informó que la región frontal de la corteza cerebral, que está asociada con la emoción, está constantemente activa. Y cuando esta región permanece activa durante largos periodos de tiempo, las neuronas se desgastan y sus conexiones mutuas se alteran. Los investigadores creen que cuando las neuronas están constantemente disparando, puede causar daño permanente.

El autor principal Dante Chialvo lo expresa de esta manera: “Sabemos que cuando las neuronas disparan demasiado pueden cambiar sus conexiones con otras neuronas o incluso morir, porque no puede mantener una gran actividad durante tanto tiempo “.

Cuando ocurren estos cambios, es más difícil tomar decisiones o alegrar su estado de ánimo. El dolor puede causar síntomas de depresión que están directamente relacionados con cambios en el cerebro.

Los investigadores esperan que los resultados de este estudio conduzcan a métodos para prevenir la disrupción cerebral en aquellos con dolor crónico. Si la función cerebral pudiera estabilizarse, muchos de los síntomas secundarios del dolor crónico, como la depresión y la escasa concentración, podrían remediarse.

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