Ya conoces el viejo dicho: “Una manzana al día mantiene alejado al médico”, ¿verdad? Bueno, tal vez sea necesario acuñar un nuevo dicho: “Una canción al día podría alejar al médico del corazón”.
Un estudio de Italia analizó si la música podía reducir el estrés en los participantes y crear cambios en su funcionamiento cardiovascular y respiratorio. Observaron la diferencia experimentada por los participantes en función del ritmo de la música, el gusto personal del individuo, el ritmo, el entrenamiento musical del individuo, la estructura melódica y la habituación. Los investigadores también midieron los cambios cardiovasculares y respiratorios en el individuo mientras escuchaban diferentes tipos de música.
Hubo 24 participantes en el estudio, 12 de ellos eran músicos, mientras que los 12 participantes del grupo control, que tenían la misma edad, alrededor de los 20 años y la misma salud que los músicos, no tenían formación musical formal.
A cada participante se le dieron 20 minutos de descanso antes de recibir una selección de música para escuchar a través de auriculares individuales. Había seis estilos musicales diferentes, que van desde lento a rápido, moderno a clásico. Entre cada tipo de música, hubo una pausa de dos minutos. Además, la música se rotó en orden aleatorio durante todo el estudio.
Los investigadores descubrieron que cuanto más rápido era el tempo, más rápido los participantes experimentaban la frecuencia cardíaca y la respiración, y, alternativamente, cuanto más lento era el ritmo, más relajados estaban los participantes. Curiosamente, el gusto musical del individuo parecía no tener relación con los resultados, todo dependía de la velocidad de la música.
La pausa entre los estilos musicales pareció relajar a los participantes, tanto que su frecuencia cardíaca, presión arterial y velocidad respiratoria fueron incluso más bajas que al comienzo del estudio. Además, los músicos del estudio se vieron más afectados por la música que los demás participantes.
El estudio concluyó que la música induce un efecto de excitación. Los hallazgos clave fueron que cuanto más rápida es la música, más rápido es el flujo sanguíneo y la frecuencia cardíaca; cuanto más lenta es la música, más relajada se vuelve la persona.
Por lo tanto, la próxima vez que decida grabar un disco, es posible que desee pensar en este estudio. ¿Desea levantarse y moverse, o prefiere darle a su corazón y a su mente la oportunidad de descansar y relajarse?