Encontraron que las mujeres con los niveles sanguíneos más altos de enterolactona tenían un 40% menos de riesgo de muerte que aquellas con los niveles más bajos. Eso es bastante grande. Y la noticia se extendió para aquellas mujeres que sufrieron la temida metastis y que también tenían otros tumores. Todavía se mantuvo: los niveles más altos de enterolactona se relacionaron con la progresión de la enfermedad más positiva.
Esta es una clara evidencia que muestra que los lignanos podrían reducir no solo su riesgo de cáncer de mama, sino también su riesgo de muerte si contrae la enfermedad. Estudios anteriores habían tratado de determinar la ingesta de lignanos a través de encuestas. Pero dado que hay elementos poco fiables involucrados, fueron directamente a los niveles sanguíneos de enterolactona, el lignano mamífero en el que se convierten los lignanos.
Los estudios con células y animales ya han proporcionado evidencia que sugiere que la sustancia influye en el crecimiento del cáncer no tiene nada que ver con el estrógeno. Hay algo más acerca de la enterolactona. Ese algo, lo más importante, significa que promueve la muerte celular y detiene la creación de nuevos vasos sanguíneos.
Lo que podemos hacer es mantener una dieta rica en granos enteros, semillas y vegetales. De esa forma, junto con los excelentes nutrientes que se encuentran en esos artículos, absorberás suficientes lignanos. Otra observación que fluye con este estudio es que las mujeres asiáticas son menos frecuentemente afectadas por el cáncer de mama. También son los que obtienen altos niveles de soja en su dieta, que es alta en fitoestrógenos.