La terapia con imán muestra resultados no concluyentes para el alivio del dolor

La terapia de imán irrumpió en la escena de la salud en la década de 1990. Los resultados del estudio gotearon en que la terapia de imán podría reducir el dolor. Personas mayores, pacientes con artritis y atletas se subieron al carro y compraron pulseras magnéticas, collares, muñequeras e incluso pendientes magnéticos.

Pero, ¿qué hay detrás de la terapia magnética: ciencia o charlatanería? Para responder a esa pregunta, primero es necesario entender los mecanismos detrás de la terapia de imán. ¿Qué efectos tienen los imanes en el cuerpo? En pocas palabras, el cuerpo humano responde a un campo magnético aplicado produciendo su propio campo magnético en la dirección opuesta. Esto se debe a que el cuerpo es “diamagnético”. Los medios diamagnéticos son débilmente repelidos por los campos magnéticos. La sangre, de manera similar al agua, es débilmente repelida por los campos magnéticos.

¿Esta reacción magnética muy leve crea un efecto curativo en el cuerpo? Algunos defensores de la terapia magnet sugieren que un efecto terapéutico de los imanes es la circulación sanguínea mejorada. Sin embargo, no hay mucha evidencia para apoyar esta afirmación.

Otros en el campamento de terapia pro-imán dicen que los impulsos nerviosos se alteran de forma beneficiosa cuando se exponen a un campo magnético. Existen afirmaciones de que los imanes aumentan el contenido de oxígeno, ejercen una fuerza sobre los iones del cuerpo y aumentan la alcalinidad de los fluidos corporales.

También hay debate entre los defensores de la magnetoterapia sobre qué polo magnético es el mejor para tratar la enfermedad. La mayoría de los polos magnéticos tienen polos sur y norte alternos. Otros dispositivos de magnetoterapia se venden con un patrón circular de polos, patrones de tablero de ajedrez e incluso patrones triangulares. Se cree que tales dispositivos multipolares alcanzan un área más grande del cuerpo que los dispositivos que tienen solo un polo volteado hacia un paciente.

¿Y qué pasa con la evidencia clínica? Investigadores de la Universidad de York en el Reino Unido probaron la efectividad de una pulsera magnética para reducir el dolor y la rigidez en pacientes con osteoartritis. Este fue un ensayo cruzado aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo. A cada participante se le pidió que usara una muñequera magnética, una muñequera desmagnetizada, una correa magnética débil y una pulsera de cobre.

¿Qué encontraron los investigadores? No hubo diferencias entre los dispositivos en términos de efecto analgésico. Sin embargo, los participantes reportaron un menor dolor sensorial después de usar la correa de muñeca magnética estándar que cuando usaban dispositivos de control. Los investigadores concluyeron que este beneficio probablemente se debió a los efectos del placebo y que, en general, la terapia con imanes no es efectiva.

Como la mayoría de los ensayos que involucran terapia magnética, no se informaron efectos adversos. Si bien la ciencia no es demasiado favorable para este tratamiento inusual, la evidencia anecdótica de una variedad de personas muestra que puede aliviar el dolor. ¿Tratarías la magnetoterapia?